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"PERDONEN QUE NO ME LEVANTE"
BODYBOARD

 

 

Como el surf, pero tumbado en una tabla más pequeña. Y con más trucos y piruetas. Un deporte en auge, en el que España se sale
TEXTO:Iker Seisdedos.
FOTOGRAFÍA: Carlos Álvarez.

UN corcho inspirado en una lápida fue la primera tabla de bodyboard de la historia. Lo cual podría explica un par
de cosas sobre la temeridad de algunas de sus maniobras más espectaculares. El invento se debe a Tom Morey, un matemático pirado por la espiritualidad y el surf que, en 1971, aplicó casi por casualidad lo de “mejor pequeña y juguetona” a la cabalgada sobre las aguas.

La cosa va, como en el surf, de coger olas. Pero tumbado sobre una tabla más manejable. Es cierto que, al menos, de entrada es más fácil (salvo inutilidad manifiesta, coger la primera es cosa de 20 minutos). “Por eso muchos lo usan como trampolín para pasarse al surf. Un deporte en el que, básicamente, se liga más”, bromea Javier Herrera, de 26 años, webmaster de Zona Bodyboard (www.zonabodyboard.com), la revista virtual más completa en castellano para los bodyboarders, también llamados bugueros o corcheros.“Los que se quedan descubren, sin embargo, que el bodyboard es un deporte con mayores posibilidades que el surf. Muchos más trucos y maniobras”. Desde los más sencillos, como el 360 (girar completamente sobre uno mismo) o el dropknee (con una rodilla sobre la tabla, como pidiendo la mano de la amada), hasta los más espectaculares
(por ejemplo, el invertido o el backflip, que te permiten con la experiencia suficiente acabar por los aires volando sobre el labio de la ola).

Compartir con los surfistas las mis mas orillas provoca ciertas rivalidades. Arrastrados contra palilleros.
“Aunque, en realidad”, aclara Javier, “las olas para el bodyboard se prefieren con mucho más tubo. Más redondas y verticales. Por eso, las mejores suelen estar en zona de rocas”. En España, a juzgar por el nivel de los practicantes, abundan los rompientes de este tipo. Sobre todo en las islas Canarias, donde bugueros como Yeray Martínez, Ernesto Evana, Dailos Rodríguez o Nelson Mora están logrando dar a conocer hasta en Australia (verdadera potencia mundial del deporte) las olas “agresivas, fuertes y potentes” del archipiélago, según la descripción de Yeray. El año pasado, este palmense de 26 años quedó subcampeón del mundo en el trofeo de la International Surfing Asociation, algo así como los Juegos Olímpicos del bodyboard, tras una reñida
final celebrada en Ecuador.

5 OLAS

El frontón. En Agaldar (Gran Canaria).
Admirada y temible.
La Tóxica. Frente a la refinería de A Coruña. Sólo para muy expertos .
El Pasillo. En la zona más occidental de la playa de Sopelana (Vizcaya)
El Palmar. Playa de Vejer (Cádiz).
El Confital. Gran Canaria. La mejor derecha.

Y en chicas, sin salir de la isla, Marina Taylor, de 28 años, lleva seis ganando el campeonato de Europa, y a finales de este mes disputará en Portugal el título del circuito IBA, una especie de liga mundial en la que terminó subcampeona en 2004. “Tener patrocinadores que te permitan viajar y competir es algo para sentirse privilegiado”, asegura Yeray. Porque, pese a que el bodyboard es para el simple aficionado bastante más barato que otros deportes acuáticos como el surf, el kite o el windsurf (básicamente, porque los materiales que se usan en las tablas de surf son más caros), muchos de los bugueros de primer nivel se encuentran sin la financiación necesaria para competir que, aseguran, reciben otras disciplinas. Sin el apoyo de marcas comerciales e instituciones es casi imposible dedicarse a ello de forma profesional. Esto lo sabe bien David Pérez, corchero de la localidad vizcaína de Sopelana (con el resto de la costa vasca, otra de las canteras del deporte), quien, pese a ser uno de los mejores del mundo, no ha podido hacer el circuito mundial por falta de apoyo.“No me lo explico, porque el bodyboard no hace más que crecer”, opina Marina. En la escuela en la que imparte clases en La Cícer, playa de Las Palmas, el número de alumnos, dice, aumenta cada año. “Hace poco organizamos un evento y se apuntaron más de cien chicas. Algunas se tuvieron que quedar fuera por falta de material”. Ésta es una impresión que comparten en la cadena vizcaína de tiendas Styling. En sus siete establecimientos, la venta de bodyboards está superando desde hace algún tiempo a la de tablas de surf.
Después de todo, puede que en esto el tamaño también importe.


Yago Zapata en Coprino y Sean Virtue en Pipeline, captadas por Carlos Álvarez.

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